La semana pasada comenzamos a reflexionar sobre nuestro Desarrollo Personal, un desafío que nos atraviesa de la cabeza a los pies y descubrimos cómo el CONOCERNOS MEJOR puede hacernos descubrir tesoros que albergamos en nuestro interior y que pueden ser de gran ayuda en el camino de alcanzar lo que nos hemos propuesto. (si te lo perdiste, puedes leerlo aquí)

Aunque parezca metido a capón por las fechas que se avecinan, la reflexión de hoy es sobre el AMOR HACIA UNO MISMO.

Y es que cuando nos ponemos en el camino de conocernos mejor indudablemente abrimos un baúl donde afloran aspectos de los cuales nos enamoramos a primera vista, y otros que hubiésemos preferido no descubrir.

Amarse a uno mismo es, ante todo, aceptación incondicional y completa de todos nuestros aspectos.

Amarnos a nosotros mismos nos da un poco de yuyu: creemos que nos convertiremos en un ególatra sin remedio.

Sabemos dónde está cada cosa y cada persona que queremos, pero muchas veces no sabemos dónde estamos nosotros.
Nos hemos olvidado de nuestro lugar en el mundo.
Podemos ubicar rápidamente el lugar que los demás tienen en nuestra vida, y a veces hasta podemos definir el lugar que nosotros tenemos en la vida de otros, pero nos olvidamos cuál es el lugar que nosotros tenemos en nuestra propia vida.

Decimos a quienes queremos que  no podríamos vivir sin ellos, pero no somos capaces de decirnos: No puedo vivir sin mí.

En realidad no confundimos amor propio con egocentrismo, sino que nos da miedo ocupar el papel protagónico de nuestras vidas.

Es la idea de querernos, valorarnos, reconocernos y ocuparnos de nosotros mismos lo que nos aterra.

El amor te hace rebelde, revolucionario.
El amor te da las alas para volar alto.

Para poder estar conmigo debo empezar por aceptarme tal como soy.
Y no quiere decir que renuncie a cambiar a través del tiempo.
Quiere decir darle una vuelta de tuerca.
Porque frente a algunas características de mí que no me gusten hay siempre dos caminos para resolver el problema.

  • El primero: intentar cambiar a secas
  • El segundo: es dejar de detestar esa característica y aceptarla para luego decidir qué hacer con ella.

Empieza por amar a tu cuerpo tal cual es, sin forzarlo a ajustarse a un modelo impuesto. Amarlo, cuidarlo y respetarlo por dentro y por fuera, incondicionalmente.

Lo siguiente es aceptar y saber expresar adecuadamente todas nuestras emociones, pues cada una de ellas cumple una función positiva, si sabemos cuál es y cómo hacerlo. De lo contrario, nos deprimimos, sentimos ansiedad o caemos enfermos. Por eso la expresión adecuada de lo que sentimos es fundamental para llevar una vida sana y plena de vitalidad.

Aprender a usar tu mente, para que puedas utilizarla a tu favor. 
La mente es una herramienta magnífica, si sabemos cómo sacarle provecho.

También es importante conocerte y amarte a nivel del alma, para crecer espiritualmente y tener vidas realmente significativas.

Cuando queremos a alguien nos surge cuidarlo, ocuparnos de él, escucharlo, procurar las cosas que le gustan, ocuparnos de que disfrute de la vida y regalarle lo más que quiere en el mundo, llevarle a los lugares que más le agradan, facilitarle las cosas que le dan trabajo, ofrecerle comodidad y comprensión.

Cuando el otro nos quiere, hace exactamente lo mismo.

¿Por qué no hacer estas cosas con nosotros mismos?

Nos olvidamos cuál es el lugar que nosotros tenemos en nuestra propia vida y sobre todo nos olvidamos de amarnos más allá de todo.

Estaría bueno que yo me cuidara, que me escuchara a mí mismo, que me ocupara de darme algunos gustos, de hacerme las cosas más fáciles, de regalarme las cosas que me gustan, de buscar mi comodidad en los lugares donde estoy, de comprarme la ropa que quiero, de escucharme y comprenderme.

En definitiva tratarme como trato a los que me quieren.

Cerquita de San Valentín, y ya que vamos a estar bombardeados por mensajes de amor y palabras bonitas, te propongo que te brindes la posibilidad de conocerte en profundidad y de manera sincera. 

Que te regales una dosis de amor propio: haz algo que te guste, come rico, regalate comprensión, ocúpate de tu persona, escucha lo que te dice tu intuición.

Hay que tener el valor de ser el protagonista de nuestra vida.
Porque si se cedemos el papel protagónico, no hay película.

REVOLUCIONA TU SALUD con mi cocina.
Recibe mi REGALO Especial de Bienvenida

Me uno a la comunidad