Comenzamos nuevo mes y muchos celebran que “la cuesta de enero” ha finalizado. Pero en esta comunidad de la que formas parte, cerramos Enero reflexionando sobre el COMPROMISO.

  • Hemos tomado consciencia sobre si lo que estamos haciendo hoy nos acerca o aleja a lo que queremos en la vida.
  • Entendiendo que es nuestra responsabilidad introducir los cambios para que las cosas sucedan.
  • Reconociendo, además, que sólo cuando pasamos a la acción nuestros propósitos se concretan.
  • Y que aunque estemos muertos de miedo, la clave está en hacer pequeños avances cada día.

¡Así que en Febrero estamos de estreno!

La propuesta para este mes es nuestro DESARROLLO PERSONAL
Y como así dicho suena a “topicazo” he rescatado cuatro puntos que abordaremos en estas semanas que nos permitirán una reflexión genuina.

¡Vamos con el primero!

Como homo sapiens que somos evolucionar, cambiar y aprender nuevas cosas es lo que nos ha traído hasta hoy.
De hecho aunque nos empecináramos en no cambiar, la naturaleza nos obliga con sus estaciones ¡al menos a cambiarnos de ropa! Como ves permanecer perennes es casi imposible.

En nuestra vida siempre buscamos algo: queremos cambiar de trabajo, deseamos una pareja, aspiramos a una profesión, soñamos con el viaje de nuestras vidas, queremos salud y así una lista interminable.

Todos estos deseos son los motivadores que nos impulsan a desarrollar habilidades personales para conseguir lo que nos proponemos. Y cuando trabajamos algunos de estos aspectos, evolucionamos.

Comenzamos a mirar el mundo con otros ojos ya que nuestra estructura mental cambia elaborando nuevos filtros con los cuales interpretar lo que nos rodea. Porque cuando pensamos diferente, actuamos diferente.

Para iniciar este proceso, es necesario que estemos pasando por un cierto grado de insatisfacción con lo que hoy hacemos o estar en una situación de vida lo suficientemente incómoda.

Sin embargo, quizá el requisito de mayor importancia es tener la determinación de hacer algo distinto con nuestra vida. Querer salir de nuestra zona de confort.

Y aunque tengamos claro que algo tiene que cambiar nos preguntamos ¿Por dónde empiezo? ¿Hacia dónde voy?

Y la respuesta es más simple de lo que parece: Todo empieza en nosotros.

Por ello un buen punto de partida seríaCONOCERNOS MEJOR. 

Ya que para liderar todo lo demás es imprescindible empezar por liderarnos a nosotros mismos.

Si te das cuenta la calidad de vida que hoy tenemos es el resultado de los pensamientos y actitudes que hemos mantenido hasta hoy. En consecuencia, el no cambiar nuestros pensamientos y actitudes, nos generarán los mismos resultados dentro de 1, 5, 10 o más años. Y no queremos eso ¿Verdad?

Si quieres conocerte mejor, aparte de la alternativa habitual de terapia, hay otras formas válidas de descubrir verdaderos tesoros que tenemos dentro y que nos pueden ayudar a alcanzar lo que buscamos. Viajar, charlar con un amigo, disfrutar de una caminata en la naturaleza, aprender algo nuevo, desarrollar un hobby, alimentarnos mejor, etc.

Esto fue lo que RE–CONOCÍ en mí después de un viaje de aventura por Thailandia de mochileros y lo que me proporcionó el impulso para tomar decisiones que venía postergando por falta de fuerza, valor o incluso energía.

Aprendí a cuestionar creencias que traía aprendidas de mi familia

Como por ejemplo la frase losa que si vas a un sitio hay que comer la comida local porque para filetes y patatas te hubieras quedado en casa. Después de unos días, acepté que está bien probar y también está bien decir que no te gusta. Luego vine encantada con la comida thai, pero primero tuve que deshacer esa creencia y empezar a actuar por convicción propia.

Comprendí cuáles eran las causas de mi malestar y mi vacío.

Recuerdo que estaba en una playa con unas vistas de postal pero con un nudo en el estómago que no me dejaba disfrutar de ese instante. Y las preguntas que me hice fueron: ¿Realmente deseo vivir como lo he hecho hasta ahora? ¿Cuáles son mis prioridades, lo que verdaderamente me importa? ¿Qué quiero hacer de ahora en adelante? No tomé una decisión en ese momento, pero al menos me permití aceptar que algo debía cambiar en mí.

Cambiar el chip para convertir los problemas en oportunidades.

Cuando te vas de viaje por tu cuenta surgen mil imprevistos y hay situaciones que te obligan a pensar de manera creativa para resolver lo que se te presente. Alquilamos una moto y en un inglés chapuzeado no nos entendimos muy bien con la dueña y en el medio de una autopista nos quedamos sin combustible. Nadie nos paraba y no teníamos ni idea de dónde quedaba la gasolinera más cercana. Pero en una especie de hotel donde nos comunicamos por señas nos llevaron a comprar combustible y hasta nos ayudaron a echarlo a la moto. Allí conocimos al señor con la sonrisa y el corazón más grande del mundo.

Reconecté con la felicidad, la plenitud y el bienestar.

El estar en contacto con la naturaleza, respirando aire puro y absorbiendo la vitamina D del sol energizó mi cuerpo y sin darme cuenta lo reconectó con su esencia. Era imposible que volviera la misma persona que se montó al avión. El cambio había empezado.

Me hice responsable de mi vida.

Cuando llegué a Madrid sabía que me tocaba mover ficha, que ya estaba bien de patear todo para adelante. Y que sólo yo tenía en mis manos el poder de cambiar.
Cambié mi alimentación, comencé a hacer ejercicio, empecé un tratamiento  para restaurar mi salud y finalmente dejé mi trabajo. Sólo después de  esa transformación pude dar vida a Canela y Coco.

Para avanzar hacia donde queremos, sólo nos hace falta empezar a cambiar cosas pequeñitas todos los días.

Nuestro Desarrollo Personal, es un desafío que nos atraviesa de la cabeza a los pies y por ello CONOCERNOS MEJOR puede hacernos descubrir tesoros que albergamos en nuestro interior y que pueden ser de gran ayuda en el camino de alcanzar lo que nos hemos propuesto.

¿Qué tal llevas lo de comer muchas verduras y tener platos coloridos?

Cuéntame con cuál te quedas.

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