No soy de ver noticias. Sé que la conexión con lo que nos rodea es necesaria, pero aún así hace un tiempo decidí no ver las noticias en la televisión. Soy más de blogs, de opiniones, de medios digitales alternativos.
Como no sé de todo me gusta conocer diferentes puntos de vista respecto de un tema y luego construir una idea o pensamiento que vaya alineado a quien soy y a mis valores.
Y en estos días la violencia, la ira, el dolor y el abuso de poder me han dejado atónita y con muchos interrogantes sobre nuestra condición de seres humanos.

Algo que he aprendido, y en lo que sigo trabajando día a día, es que el CAMBIO está en nosotros. No podemos pretender que los demás cambien, que los demás se comporten de una manera diferente, que los demás vayan por un camino. Somos nosotros quienes debemos cambiar aquello que no nos hace feliz, que no nos gusta o que no nos conduce a donde queremos llegar y los demás harán lo que puedan, quieran o sientan y sobre esa área nosotros no tenemos ningún control.

Viendo las matanzas que se estaban produciendo en diferentes partes del mundo, no dejaba de sentir en mi interior la desconexión que tenemos como seres humanos con nuestro sentir, con nuestro cuerpo, con nuestras emociones y sobre todo la imposibilidad de “hacernos cargo”.

Es verdad que yo no estoy empuñando un arma, o accionando una bomba pero si es verdad que mis palabras pueden herir, mis pensamientos destruir, mis acciones perjudicar y mis actos manipular a otros.

Y aunque tenemos derecho a expresar nuestras opiniones respecto al plano político, social o económico puede que con nuestras discusiones sobre “de quién es la culpa” o “lo que habría que hacer” no podamos cambiar las decisiones que en este momento se tomen en la esfera política de los diferentes países. Porque nuestro ámbito de actuación primero está dentro nuestro y luego en nuestro círculo más cercano.

Ante este panorama bastante desolador volví a recordar una frase preciosa de Mahatma Gandhi: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”. Palabras poderosas que me posicionan en un lugar de responsabilidad y en un lugar desde donde sí puedo actuar.

Y sin dejar de solidarizarme con el dolor de familias y niños miré en mi interior y me di cuenta que la violencia también me habita, que la ira muchas veces me consume y me hace estallar, que mi egoísmo en distintas situaciones es más fuerte que mi empatía, que mis actos pueden ser fríos y calculadores y que mis palabras pueden partir a la mitad. Si yo trabajo esos aspectos de mi persona, comprendiendo de dónde vienen y poniendo consciencia podré cambiarlos, y al cambiar mi entorno cambiará; no porque yo lo diga sino porque lo que se generaba ya no tendrá cabida.

Quizás te parezca exagerado, pero creo que el cambio individual es un verdadero “cambio político” y tiene un poder y una fuerza extraordinaria.

Mi propósito, a raíz de esta reflexión, es dejar de tirar balones fuera y focalizarme en aquellas cosas que sí puedo cambiar:

  • Quiero paz en el mundo, y por ello revisaré qué acuerdo de serenidad tengo conmigo misma y de qué manera puedo irradiar luz a quienes me rodean.
  • Quiero armonía, y por eso procuraré vivir en consonancia con lo que tengo para ofrecer y dejaré mi corazón abierto a recibir.
  • Quiero honestidad, y me comprometo a ser transparente viviendo en coherencia entre mis pensamientos y mis actos.
  • Quiero bondad, y por ello tomo consciencia que todos estamos unidos y formamos parte de este planeta. Al cuidar mi relación con vos, cuido la relación con el mundo.

Te invito a que pienses qué quieres para el mundo en el que vives, y que luego lo traslades a tu vida cotidiana, a los espacios donde te mueves: el trabajo, tu familia, tu gimnasio, tus vecinos. Que el compromiso sea con vos mismo, dentro tuyo. Ya verás que al cambiar, lo de alrededor cambiará.

Me gusta visualizar esta imagen: mi cambio enciende una vela, el tuyo encenderá otra vela, el del vecino otra más… y cuando nos demos cuenta arderá una gran llama, la verdadera llama del cambio. Y eso para mí es “el poder del cambio político que empieza en nosotros”.

Mi hermana compartía esta semana en su página una preciosa Danza Sagrada Circular de la Paz, que pretende enviar paz al mundo comenzando por nuestro interior. Así que he decidido hacer extensivo el círculo para que nuestro deseo de amor trascienda las fronteras.
Dale al play haciendo CLICK y escucha esta preciosa Danza.