Cuando comienza el año nos bombardean con la idea que hay que pensar en “los propósitos” para este nuevo tiempo.

Y si bien estoy convencida que hay una energía cíclica, que nos permite poner un punto final a las cosas para dar paso a que nuevas surjan.

También soy consciente que a veces nos planteamos objetivos a lo loco que no van alineados ni con quiénes somos ni con lo que aspiramos. Por lo tanto a la primera de cambio los dejamos abandonados en el camino, y nos queda una sensación de frustración y la creencia que “nosotros no podemos”.

Sin embargo, si te planteas una meta que resuene en tu vida, tendrás en tu poder una brújula muy potente que te ayudará a conseguir lo quieres.

A nadie le gusta ir sin rumbo por la vida, por ello he pensado de qué manera se podrían traducir estos “propósitos genéricos” en:

  • Algo real alineado a quienes somos
  • Sostenible en el tiempo
  • Flexible para que cambie conforme vamos cambiando nosotros
  • Que podamos traducirlo en acciones concretas
  • y que cada uno pueda decidir la profundidad a la que quiera sumergirse

Y la propuesta que te hago para este año es la siguiente:

“Incorporar hábitos saludables cotidianos trabajando cada mes un aspecto de nuestra persona en profundidad”

Como ya sabes somos cuerpo, mente, emociones y pensamientos, por lo tanto cuando trabajamos un aspecto de nuestra vida, por muy pequeño que parezca, impacta en positivo en todos los demás.

Al comenzar cada mes te propondré un aspecto diferente para que reflexionemos juntos.

Y en cada email semanal te aportaré lecturas, pensamientos, hierbas, comidas, recetas o referentes que nos ayuden a  profundizar y pasar a la acción escogiendo nuevos hábitos que nos impulsen a alcanzar nuestra plenitud personal.

Como ves, desde Canela y Coco pretendo abrir el interrogante. ya que la profundidad del cambio es una decisión tuya y personal.

¿Por qué lo hago yo en mi vida?
Porque tener un propósito real me ayuda a crecer, a conocerme mejor y a focalizar mis acciones.

Durante todo el mes tengo en mente una palabra clave que me hace tener mis sentidos en atención plena, cambiando pequeños aspectos diarios que impactan positivamente en mí y por añadidura en mi entorno.

Sabiendo lo poderoso que es tener un propósito alineado con quien eres, he pensado que debía compartirlo.

Para este mes la palabra que te propongo es: COMPROMISO

“Compromiso es lo que transforma una promesa en realidad.
Es la palabra que habla con valentía de nuestras intenciones.
Es la acción que habla más alto que las palabras.
Compromiso es el material con que se forja el carácter para poder cambiar las cosas.”

                                                                                                            Lehman

Todos estamos comprometidos con algo, y a raíz de ello establecemos prioridades y actuamos de diferentes maneras.

Las acciones que elegimos son siempre coherentes con nuestra intención, aunque no siempre tengamos la sabiduría o el coraje para darnos cuenta de cuál es nuestro verdadero compromiso.

Si yo trabajo 12 horas al día, estoy comprometida con mi trabajo más que con otras cosas, como mi familia, el cuidarme, hacer ejercicio, etc.

No es algo que esté bien o mal en sí mismo. Lo que necesitamos es prestar atención para que podamos ver con claridad en cada situación con qué estamos comprometidos y ver si ese compromiso nos acerca a lo que queremos o no.

Todo compromiso exige hacer elecciones y renunciar a otras cosas, aunque a veces realizamos estas elecciones de forma automática, sin pensarlo demasiado.

Esta semana te propongo simplemente que nos preguntemos:

  • ¿Con qué estoy comprometido?
  • ¿Es realmente lo que quiero?
  • ¿Está alineado con lo que quiero alcanzar?

Sólo cuando nos conocemos en profundidad podemos elegir un cambio, porque asumimos la responsabilidad sobre nosotros mismos y dejamos de pedirle a los demás que cambien.

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