Hace más o menos unos 6 años casi recién llegada de Argentina y estando sin mi familia una amiga por estas fechas me habló de un ritual para recibir el espíritu de la navidad. A mi se me quedó una cara de ein????? pero casi que ni me dio tiempo a pensar mucho y me sacó corriendo de casa a comprar esencia de naranja e inciensos.

En el camino me dijo que era un ritual para dar gracias por todo lo que había recibido en el año, pedir perdón y formular los deseos para el año siguiente.
Yo estaba tan desconectada de mi consciencia que en piloto automático encendí las velas por si acaso, casi que ardí la casa a inciensos y durante un mes todo olía a esencia de naranja.

Mi cabeza me decía que ¡vaya chorrada! pero mi espíritu por un instante dio un brinco de alegría.

Al año siguiente ya mi amiga no estaba en Madrid pero me acordé de este “ritual” y quise saber más para celebrarlo con el corazón y poniendo plena consciencia en lo que iba a hacer.

Probablemente ahora frente a la pantalla tengas la misma cara de desconcierto que puse yo en su momento, pero deja que te cuente un poco más de qué va la cosa…

¿CUANDO SE HACE?
Este ritual se hace coincidiendo con el solsticio de invierno que es la noche más larga del año y también con el ritual celta de Yule que se celebra para convocar el fin de la oscuridad y el retorno de la luz y la esperanza. A partir de esta fecha los días se prolongan dando lugar a un nuevo ciclo.

Este año la fecha es el 22 de diciembre.

¿QUÉ ME MOTIVA A HACERLO?

La finalidad de este acto, ritual, ceremonia o como quieras llamarle es dedicarme (te) un tiempo para hacer memoria de todo lo que me ha pasado en el año centrándome en dos aspectos fundamentales:

  • Agradecer por todo lo que he recibido material, espiritual o emocionalmente y
  • Pedir perdón por aquellos actos, pensamientos o palabras que hayan podido herir a otros, a mi misma o incluso al ambiente donde vivo.

Es un símbolo de esperanza que me recuerda que detrás de cada fin siempre hay un nuevo comienzo.

PREPARANDO EL RITUAL
Si buscas en internet “espíritu de la navidad” encontrarás rituales bien estructurados, que al principio los seguía sin saltarme ni una coma. Pero desde hace varios años, me inventé uno con el que me siento más identificada y que es más flexible. De hecho, como ha habido años en los que no estaba en mi casa lo he improvisado con los recursos que tenía porque para mi la intención que le ponía era lo mas importante.

Te comparto lo que hago, pero ya sabes que puedes diseñarlo a tu medida:

1- Limpio mi casa, incluidos armarios y ropa que no uso.

Cuando termino saco la basura a la calle y dejo en contenedores la ropa para que la aprovechen otras personas. Es algo así como despojarse de todo lo acumulado y hacer hueco para que entre lo nuevo.

Además en ese tiempo que pasas limpiando comienzas a meterte poco a poco para adentro y a despertar la consciencia y el corazón.

2- Dejo preparada una cena exclusiva para celebrar la abundancia recibida y la que vendrá al finalizar la ceremonia.

3- Elijo un lugar tranquilo donde pueda estar sentada sin distracciones alrededor.

Puede ser al aire libre o bien en un espacio cerrado.

4- Pongo un cuenco de agua para que absorba mis intenciones durante la ceremonia.

5- Enciendo unas velas, si tengo naranjas genial, sino las que tenga en casa. (Un año hasta hicimos una fogata en la casa de mi hermana, no te digo más!)

6- Pongo algún objeto que me conecte con mi esencia.

Si estoy en casa uso una piedra con forma de corazón que me regaló una mujer en un encuentro y me recuerda el poder de la esencia femenina.

7- Enciendo un incienso para involucrar el sentido del olfato y permitirme estar mas presente.

8- Tengo a mano un cuaderno que es donde dejo plasmadas todas mis intenciones año tras año y un boli para poder apuntar.

COMIENZA EL RITUAL
1- Cuando tengo todo preparado me siento, enciendo las velas y el incienso.

2- Hago unas respiraciones profundas para que todo mi cuerpo abra un paréntesis de calma y quietud.

3- Luego leo de manera pausada todo lo que escribí el año anterior en voz alta (esto lo hago si estoy sola, sino puedes leerlo interiormente)

Es sorprendente como al leer cada palabra escrita por tu propio puño y letra tomas consciencia en donde has puesto el foco en cada acción que has hecho y desde ahí puedes dar las gracias por todo lo recibido.

4- Al finalizar la lectura doy gracias de corazón por cada oportunidad que la vida me regaló y quemo esos papeles como símbolo que hay un ciclo que se ha cerrado y uno nuevo vuelve a abrirse.

5- Con mi cuaderno y boli en mano escribo una carta con lo que me surja desde dentro, sin reparar ni en coherencia de frases ni en sintaxis. Voy repasando con mi cabeza y mi corazón cada parte de mi cuerpo, cada persona que forma parte de mi vida, cada emoción y todo los lados que soy: mi creatividad, mi trabajo, mi aportación al mundo, mis intenciones, mi sexualidad, mi descanso, mi oscuridad, en fin todo mi ser.

A veces las palabras han tenido forma de compromiso, otras de deseo, otras de ruptura, otras de nuevas miradas.

Es algo así como un compromiso de trabajo verdadero de mi parte en cada uno de esos aspectos.

Este año por ejemplo mi compromiso ha estado puesto en redescubrir mi poder interior femenino abarcando desde mi linaje materno, la tierra como sustento, mi profesión, mi sexualidad, mi corporalidad y hasta mi deseo materno. Imagínate todo lo que puedes abarcar y a todo lo que puedes comprometerte!

5- Al finalizar, lo leo en voz alta y lo firmo con mi nombre y con la frase: “hecho está”entregando todas esas intenciones a la vida y al universo. Soltando el poder y el control para dar paso a que sucederá lo mejor para mí. Cierro mi cuaderno y no lo vuelvo a abrir hasta el año siguiente.

6- Me bebo el agua que me ha acompañado en el ritual y agradezco por ese momento.

7- Si tengo sándalo o palo santo sahumo la casa, habitación por habitación, depositando en cada rincón todas esas intenciones.

8- Y cuando toda la casa se impregna de mis propósitos, abro la puerta de casa e invito a ese espíritu de generosidad a pasar y acompañarme el próximo año.

9- Luego preparo la mesa para cenar y disfrutar plenamente de ese momento.

Muchas veces he invitado a personas queridas a mi mesa para compartir la dicha del nuevo ciclo que empezará. Sin necesidad de contarles del ritual han sido partícipes de la celebración de la abundancia.

¿QUÉ PASA DESPUÉS DEL RITUAL?

En realidad no pasa nada así en plan mágico de que te aparece alguien o ves luces de colores, si es a eso a lo que te refieres.

Lo que sí sucede es que, al hacerlo con toda tu consciencia e intencionalidad, durante el resto del año lo que va apareciendo en tu vida está alineado con cada una de las palabras que has escrito en tu cuaderno.

Creo que en cada ciclo que se cierra, como lo es el fin de un año, en la naturaleza hay una energía de generosidad que si la recibes con el corazón abierto, te retribuye con prosperidad y amor.

Es la forma que tiene la madre tierra de hacernos nuestro “regalo de navidad”.

Dentro de unos días será el solsticio de invierno/verano (depende donde te encuentres) y tendremos una nueva oportunidad para el re-nacimiento de nuestro ser y seguir realizándonos y evolucionando continuamente.

Te invito a que pruebes este año a dotar de más sentido tus habituales “propósitos” y te atrevas a bucear en lo más profundo de tu persona para comprometerte con el corazón a trabajar un aspecto de TU vida.

¡FELIZ SOLSTICIO! ¡FELIZ ESPÍRITU DE LA NAVIDAD!

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