Esta semana ando estrenando mis 36 años que hasta hace poco celebraba con frío y una taza de chocolate caliente en Argentina y que ya asentada en España he tenido que cambiar por limonada con jengibre para no asarme de calor.

Como sabes, la magia de estar en diferentes sitios hace que tus hábitos cambien y con ellos tus elecciones de vida.

¡Eso sí! Hay una tónica que se repite en todas partes del mundo cada vez que el verano se acerca: “La nefasta Operación Bikini”

Si bien casi no veo televisión, los pocos minutos que he coincidido con ella encendida el bombardeo publicitario es brutal. Y el hecho que se repita año tras año nos indica que funciona, que caemos en su trampa.

Aún así, estoy convencida que si tomamos consciencia y llamamos a las cosas por su nombre podremos ir frenando esta dinámica de imposición y desconsideración hacia quienes somos.

Hoy quería compartirte algunas preguntas que me surgen cuando el comercio saca su arsenal a relucir, para que reflexionemos juntos.

¿Te has fijado que en junio empiezan con la operación bikini y en septiembre se centran en los kilos de más ganados en las vacaciones?

Durante estos meses se respira una especie de presión que pone el foco sólo en una unidad de medida: “Los kilos de menos que debiéramos tener o los kilos de más que hemos cogido.”

Lo que me llama la atención son dos cosas:

1- El foco no está puesto en la salud

Lo relevante no debieran ser los kilos sino que cada persona tenga un peso saludable acorde a su estatura, edad, composición corporal, actividad, etc.

2- La preocupación por los kilos es sólo veraniega, que es cuando el cuerpo se ve despojado de tanta ropa ¿y en invierno qué?

Alcanzar un estado de salud es indispensable y da igual la época del año en la que estemos.

Si nuestro cuerpo no está en equilibrio y con esto me refiero a peso, hormonas, emociones y mente somos propensos a caer enfermos.

Todas las aristas son importantes y los “kilos” como tal son sólo un indicador de muchos.

¿De qué nos vale alcanzar un peso determinado si estamos débiles o nos enfermamos?

Estos mensajes sólo generan angustia, son gotitas diarias y constantes que terminan calando en nuestro inconsciente. No sólo nos dicen que no encajamos en el modelo de turno, sino que además nos exigen que consigamos resultados en un tiempo impuesto.

Y yo me pregunto: ¿En algún momento han tenido en cuenta la individualidad de las personas? ¿Los casos particulares? ¿Las necesidades de cada uno?

¿Eres consciente que es una publicidad centrada en “productos” salvadores?

No se centra en hábitos de salud como el deporte, tomar el sol, ni que hablar de alimentación.

Ni siquiera nos invita a que vayamos a un especialista que pueda contarnos verdad sobre cómo estamos, que pueda hacernos las preguntas adecuadas y que con esos datos nos elabore un plan de acción a medida.

La forma de operar es:

  • Mostrarnos una imagen determinada que no es alcanzable por todos, básicamente porque cada cuerpo y cada persona es diferente.
  • Luego refuerzan el mensaje con modelos en trajes de baño que nos muestran cómo debiéramos lucir.
  • A estas alturas si tu autoimagen y tu autoestima no son potentes, te comienzas a desmoronar.
  • Y cuando estás sumido en la angustia de no sentirte parte, se venden como el producto milagro, ese que en muy pocos días y sin ninguna implicación de nuestra parte nos convertirá en la imagen que previamente han metido en nuestra cabeza.

Parece que debemos alcanzar un peso a costa de todo, incluso de nuestra salud.

Pero lo más doloroso es que venden una promesa que no se alcanzará.

¿Cuánto tiempo crees que puedes estar a batidos, barritas sustitutivas y piña?

¡Claro! cuando no obtenemos los resultados prometidos, nos angustiamos y creemos que el fracaso es enteramente nuestro.

Y la ansiedad muchas veces la recompensamos con atracones de comida y no precisamente de espinacas sino de comida basura: altas en grasas trans, azúcares y harinas refinadas.

Reventamos nuestro cuerpo, fastidiamos nuestras células y menguamos nuestra salud.

Y así es como retroalimentamos un círculo de enfermedad y depresión, de altos y bajos no sólo en lo que marca la báscula sino en vaivenes emocionales que repercuten en nuestro sistema hormonal, y nos llevan a sentirnos y pensar de determinadas maneras poco saludables.

¿No te suena raro que el nombre escogido se refiera sólo al traje de baño usado por mujeres?

Este es un punto que de verdad me toca en lo más sensible de mi ser mujer porque me hace sentir cosificada y estigmatizada.

Y es que las publicidades sólo muestran a mujeres en trajes de baño, a la vez que los productos “milagrosos” son promocionados por y para mujeres.

¿Qué mensaje se esconde detrás de todo esto?

Las mujeres en mayor proporción somos las que “debemos encajar” en un modelo predefinido, poniendo en juego nuestra salud y hasta nuestra vida, porque al parecer sólo siendo de esa forma seremos aceptadas, queridas e incluidas. ¿No te parece un poco cruel y desconsiderado?

Al principio te decía que para mí el punto clave es PONER CONSCIENCIA.

Hace unos años cuando mi autoestima estaba por los suelos, no tenía seguridad ni confianza en quien era y no sabía lo que hoy he aprendido sobre lo que implica “estar y sentirme saludable” estos mensajes no hacían más que reforzar mi parte negativa, esa que se encarga de contarte al oído lo que no sos, lo que te falta, lo que no has alcanzado, lo poco valiosos que son tus pasos, lo cerca que estás del fracaso y así hasta el infinito.

Cuando podemos ver este panorama y darnos cuenta que sólo son artimañas comerciales, tenemos en nuestras manos la solución:

Hacernos responsables de nuestro ser y decidir con conciencia el camino a transitar, haciendo que sus publicidades pierdan peso y no nos afecten.

Si has decidido actuar en pos de tu salud y bajar de peso es un objetivo te invito a la siguiente reflexión: Estar y sentirte saludable es un estado que se logra involucrando todo lo que te define como persona, no sólo los kilos que pesa tu cuerpo.

Y aunque no hay claves que les funcionen a todos,

te propongo algunas cosas por las que puedes empezar:

  • Mueve tu cuerpo de forma regular: escoge una actividad que te guste, que la disfrutes, aquella que cuando tengas un día cuesta arriba te motive a ir sólo por cómo te sentirás al finalizarla.
  • Establece contacto con la naturaleza: toma el sol a diario unos minutos, respira aire puro, sé consciente de la abundancia de la naturaleza que nos rodea.
  • Alimenta tu mente: lee un libro, estudia algo que te apasione, aprende algo nuevo, desafía tu intelecto con actividades motivadoras.
  • Nutre tu cuerpo con comida real: si quieres bajar de peso o estás batallando con un problema de salud busca ayuda profesional.
  • Relaciónate con personas que te nutran, que te ayuden a potenciar tus talentos, que celebren tus logros, que te acompañen siempre, que te aprecien y que te impulsen siempre hacia adelante.
  • Busca coherencia entre lo que sientes, lo que piensas, lo que haces y lo que dices. ¿Eres feliz en tu trabajo? ¿Haces lo que te gusta? ¿Cuánto de tu día lo dedicas a trabajar con tus talentos?Si no encuentras las respuestas a estas preguntas, o si las tienes y lo que te reflejan no es lo que quieres entonces busca ayuda terapéutica. Y con ello me refiero a un coach, a un psicólogo, a escalar el Everest, hacer un retiro, leer un libro de autoayuda, o cualquier cosa que pienses te va a ser útil de acuerdo a cómo eres.

¡Dejémonos de operaciones bikini!

Regalémosnos un momento de verdad y si queremos cambiar lo hagamos con consciencia.

Estar y sentirte saludable es una meta constante en la vida de todos.
Lleva tiempo y no entiende de soluciones mágicas.
Es una decisión que se toma a diario e implica responsabilidad, trabajo y compromiso con nuestro ser esencial.
Es permitirnos ser quien hemos venido a ser a este mundo.
Así de sencillo y así de complejo a la vez.

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