El sábado pasado fue el 1º Taller de Postres Saludables dedicado a Bizcochos y Rellenos. Y al reemplazar ingredientes tradicionales principalmente harina y azúcar siempre nos asaltan las mismas preguntas ¿Qué usamos? ¿Realmente son mejores las alternativas? ¿Qué nos aportan?

Como son preguntas que se repiten, tanto en los Menúes que preparo como en los Talleres, te comparto mi punto de vista.

Pero primero déjame preguntarte: ¿Eres de blanco o negro? ¿Te aferras a los extremos o abrazas los grises?

Hubo un tiempo en el que la rigidez a la hora de decidir era mi moneda corriente; decidí mi carrera profesional entre dos opciones: Marketing o Nutrición -meeeecccc! estudié Marketing y mírame ahora el rumbo que he elegido-

El mundo se dividía entre una cosa o la otra, no había matices.
En mi entorno los grises eran malos, estaban asociados a no tener claro qué hacer. Así que la respuesta para todo era: “Tenés dos opciones: esta o aquella”.

Quizás para resolver una ecuación de álgebra esta simpleza nos sirva, pero la vida tiene otros matices y si intentamos circunscribirla a dos opciones nos limitamos.

¿No te ha pasado que hablas de un problema con un amigo y te brinda un punto de vista que hasta ahora no habías contemplado? No hay sólo dos formas de hacer las cosas sino tantas como personas y vivencias hay en el mundo.

Está claro que no podemos contemplar 1000 opciones para poder tomar una decisión porque nos moriríamos de parálisis por análisis. Por ello nuestro cerebro inteligente nos ayuda a través de la capacidad de simplificación y síntesis a que podamos tomar decisiones con la mayor información disponible.

Y para mí esa es la clave: tener información para poder decidir aceptando matices de grises.

Desde hace un tiempo se ha librado una guerra contra los “hidratos” (harinas) y los “azúcares”. Son el enemigo número uno, y nos encontramos teniendo que decidir entre dos bandos: O las consumes o no las consumes.
Dos opciones: limitación al canto.

Pasar de un extremo al otro es difícil y poco sostenible en el tiempo para algunas personas.

Como vivimos dentro de una sociedad de consumo, si consumir azúcar y harinas es malo, entonces nos sacamos de la manga sustitutos para que puedas seguir tomándolos sin que te sientas mal, o en el dilema de tener que decidir.

De esta forma reemplazamos el consumo de hidratos por polvos proteicos o de azúcares blancos por azúcares de colores, naturales o de nombres raros. Nos desenganchamos de una sustancia para consumir otra.

Por eso cuando me preguntan si esta azúcar es mejor que la blanca tradicional, o si las harinas que uso sin gluten son mejores que la de trigo de toda la vida no tengo una respuesta única.

Es verdad que el consumo de azúcar se ha disparado debido a que se encuentra en casi todos los alimentos procesados: latas, zumos, salsas, cremas, lácteos y preparaciones saladas.
También que el aumento de intolerancias, alergias y sensibilidad al gluten han hecho proliferar una demanda de nuevas harinas y preparados.

Yo creo que la decisión sobre qué cosas debemos consumir tiene estar regida por nuestro objetivo en lo que a salud se refiere tomando como pilares el EQUILIBRIO y la SOSTENIBILIDAD en el tiempo.

Si tengo un problema de salud, sufro de obesidad, me cuesta dormir por las noches, no voy bien al baño, no tengo energías, o simplemente quiero comer acorde a la naturaleza revisar la alimentación, como objetivo de salud, es un aspecto clave para encontrarnos mejor.

Da igual la línea de alimentación que elijamos: vegana, vegetariana, omnívora, etc escoger “alimentos” que no estén procesados es fundamental.
No hay discusión sobre una manzana, una cebolla o un huevo. No tienen azúcares refinadas, no tienen gluten ni conservantes ni movidas raras.
Y esto es SOSTENIBLE en el tiempo.

¿Qué pasa si de vez en cuando nos apetece un postre, tenemos una fiesta o salimos con amigos?
Ahí es donde para mí entra el EQUILIBRIO.

Escoger dentro de las opciones lo más acorde a la comida real/natural nos puede ayudar a mantenernos en línea con el objetivo que nos hemos planteado.

Podemos hacernos un bizcocho y endulzarlo con dátiles como la opción más natural, podemos endulzarlo con edulcorantes naturales si el consumo de fructuosa no es interesante o si estamos con un régimen controlado.
El bizcocho es un “capricho”, una ocasión especial y como ves el azúcar en la forma que la querramos usar dependerá de quiénes somos y de nuestra situación puntual.

Lo que para mí, no tiene sentido, es pasar de consumir montañas de productos procesados con su azúcar, su harina y sus conservantes al bando de consumir los mismos productos procesados pero con stevia, sin gluten, zero, sin azúcares agregados. Porque estamos cambiando m***** por la misma m***** más cara y con otros componentes para que sepan ricos y apetecibles.
Los dos bandos otra vez ¿Te das cuenta?

El azúcar per se no es mala, sólo que no nos aporta nada interesante a nivel nutricional. Su consumo nos altera nuestro organismo, nuestras células, nos genera dependencia y también nos aporta calorías vacías. Esta es una información con la que podemos decidir.

Si no eres intolerante, alérgico o sensible al gluten y eliges consumirlo quiere decir que las harinas, los cereales y los panificados serán la base de tu alimentación; situación que se corresponde con la pirámide de la alimentación desfasada y denunciada desde el año 1994.
Mirando hacia el pasado, nuestros ancestros se alimentaban de frutas, verduras, huevos, carnes, bayas y frutos secos. Esa era la base de su ingesta diaria.
La fibra, los minerales, y los nutrientes esenciales que pueden aportarte este tipo de alimentos no los tienen los panificados procesados ni de lejos. Y con esta información también puedes decidir qué consumir y en qué proporciones.

En resumen:
Sé sincero con tu persona y establece un objetivo de salud permanente en el tiempo y que puedas sostener. Y en función de esto, toma decisiones sobre tu alimentación que te permitan mantener un equilibrio.

Decide con información.
Abraza los grises, que no todo es blanco y negro.
Y recuerda que en el equilibrio está la salud y la felicidad.

¡Gracias de corazón!

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