Hace unos días una muy amiga mía me puso en contacto con otra amiga suya para que pudiera compartirle mi experiencia, o el camino que yo había elegido para tratar mi Hipotiroidismo de Hashimoto y entonces pensé que también podría compartirlo en este espacio por si algo de lo que a mí me pasó, o las preguntas que me hice y me hago resuenan en ti y en lo que en este momento te está pasando.

A los once años una serie de síntomas aparecieron en mi vida que hicieron sospechar a mi mamá que algo no andaba bien: dolores de cabeza, sequedad en la piel, un color amarillento, aumento de peso, trastornos del sueño y falta de regulación térmica.

En la consulta con la pediatra me diagnosticaron Hipotiroidismo y me dieron levotiroxina/euthirox.

Al principio era bastante complicado regularme la dosis por lo que, entre los cambios hormonales que ya estaba atravesando porque me vino la regla también ese año, y los efectos de la pastilla los síntomas se pasaron al otro extremo: no dormía, el ritmo de la alimentación se me trastocó y me comenzó a salir más bello de lo normal. Mi mamá que es farmacéutica, viendo un poco cómo estaba decidió retirarme la pastilla y ver cómo evolucionaba.

Unos años después me llevaron  a un endocrino y llegó al mismo diagnóstico por lo que me recetó nuevamente levotiroxina. Tomé la pastilla durante mucho tiempo, hasta que viajé de Argentina a España y por pereza de ir a los controles del médico y rebeldía de tomármela todos los días tenía mis vaivenes. La tomaba unos meses, luego la dejaba, pero tampoco me hacía controles para saber cómo me encontraba.

Hago un paréntesis porque en ese momento de mi vida el “saber cómo estaba” pasaba exclusivamente por los valores que arrojaran unos análisis clínicos pero ni por asomo era tomar consciencia de “cómo me encontraba a nivel emocional”.

Un verano después que volví de vacaciones, me encontraba mal conmigo misma, no tenía energía, estaba trabajando en un sitio que no me gustaba, vivía estresada, me sentía triste, tenía unos kilos de más, dormía mal, mi alimentación era un desastre y lo más triste de todo es que no encontraba la fuerzas para impulsarme hacia arriba.

En ese momento decidí que algo tenía que cambiar de toda esa monotonía que llevaba porque cuanto más permaneciera allí más me tragaban mis propias arenas movedizas.

Lo primero que hice fue ir por el camino conocido: saqué cita con el endocrino para que me hiciera los análisis.

El médico fue super violento conmigo, no tuvo en cuenta absolutamente nada de mi persona y sólo se limitó a retarme y decirme la ristra de contraindicaciones que tenía el no tomarme las pastillas metiéndome miedo. No volví a verle, pero sí volví a tomarme nuevamente la medicación.

También comencé una andadura por varios nutricionistas, me apunté al gimnasio a disfrutar de clases colectivas para socializar y pasármelo bien aparte de hacer ejercicio, comencé terapia bajo la metodología de Biografía Humana y gracias a mi amiga comencé con un tratamiento de acupuntura.

Durante un año me tomé las pastillas de manera regular y me controlaba cada tres o cuatro meses con análisis clínicos, aunque seguía con mi tratamiento de acupuntura y los valores iban en descenso.

Leyendo libros acerca de la relación de las emociones con las enfermedades pude desenmarañar de mi historia personal de donde venía mi conflicto con la tiroides y porqué se había desarrollado la patología allí y no en otro sitio. Y entonces me plantee ¿Y si dejo la pastilla? ¿Y si por una vez en mi vida confío en mi cuerpo y le permito autorregularse?

Y tomé la decisión de quitar gradualmente la pastilla. La médica puso el grito en el cielo y ni que hablar de la manera espantosa que me trató y me violentó sin respetar mi decisión más allá que no la apoyara.

Hace ya un año y medio que a mi Hipotiroidismo me lo trato con una buena alimentación, deporte, acupuntura y sobre todo consciencia y respeto por mi cuerpo en conexión con mis emociones. Mis valores no están aún normales, pero siguen descendiendo poco a poco.

Y en este tiempo he descubierto además otras muchas cosas que están relacionadas con la patología del Hipertiroidismo y que pueden influir de manera negativa:

  • Desconocía que los altos niveles de metales pesados no esenciales como el cadmio, el plomo, o el mercurio interfieren también con la tiroides. Yo tengo amalgamas de mercurio en mis empastes de las cuales me estoy deshaciendo en este año a la vez que me estoy haciendo una desintoxicación con chlorella (de pared celular rota) y multiminerales.
  • La tiroides requiere de ciertos nutrientes claves para hacer la conversión de T3 a T4. Siendo necesario hacer una optimización de nutrientes como iodo, selenio, zinc, vitamina B12 y B6. Yo los tomo como suplementos nutricionales bajo la supervisión de un profesional experto en Psiconeuroinmunología Clínica.
  • El ejercicio crónico y sin moderación reduce la conversión de T4 a T3, por lo que cambié mi actividad física a intervalos de mucha intensidad, fuerza y potencia realizados en ayuna. Mejorando mi estado de salud, mi condición física y muscular.
  • Tener el hierro bajo también reduce el metabolismo. Al tener hipotiroidismo el ácido estomacal se reduce y, en consecuencia, absorbemos menos nutrientes (incluido el hierro) por lo que he estado suplementándome con enzimas digestivas y multivitamínicos naturales.
  • El hipotiroidismo es una patología autoinmune, por lo que la base de la misma se encuentra en la resistencia a la insulina, que es provocada por un estado de inflamación crónico que tiene su origen en nuestros primeros años de vida, tanto en los alimentos que hemos ingerido comenzando por si hemos tomado leche de mamá o no, como por el vínculo amoroso establecido en la diada mamá/bebé, seguido a posteriori por el tipo de alimentación que se lleva actualmente. La inflamación es uno de los mayores estresores para el cuerpo. Produce resistencia a la leptina, aumento del cortisol (el antiinflamatorio natural) y también hipotiroidismo. Tomar una dieta no inflamatoria (libre de gluten, semillas, lácteos y azúcares refinadas) reduciendo así la carga tóxica y de estrés es lo más importante para reducir la inflamación general.
  • La salud del hígado y el páncreas también es clave para las conversiones de la hormona T4 a T3. Cualquier tipo de estrés sobre el hígado (hepatitis, hígado graso, exceso de toxinas…etc.) va a reducir la cantidad de T3 activa. Por lo que desintoxicar el hígado y ayudar al páncreas también es vital, yo lo realizo con suplementos naturales pero sobre todo con alimentación y ejercicio físico.
  • La exposición a niveles altos de estrógenos como los que se encuentran en plásticos, comida adulterada, cosméticos, etc aumentan la TBG (globulina fijadora de tiroxina) que “secuestra” la T4, por lo que he tenido que cambiar la manera de hacer que tenía hasta ahora para evitar que estos disruptores endocrinos me afectasen la salud.

Como puedes ver hay muchos factores que influyen dentro del hipotiroidismo, para mí no se trata sólo de tomar la pastilla y ya está.

Entiendo que el cuerpo a través de sus síntomas se está expresando y busca poder sanarse siempre y cuando yo le de la oportunidad.

Este ha sido mi camino personal, algo que he ido transitando momento a momento y en el que me he permitido dudar, preguntar y consultar todo lo que he necesitado.

Tomar la pastilla farmacéutica es una opción que está ahí y que si más adelante tengo que recurrir a ella porque mis valores no se estabilizan, será una decisión que analizaré  en su momento. Pero hoy la realidad es que mi cuerpo responde, tiene vitalidad, salud y está en la búsqueda de su propio ritmo, el ritmo marcado por mi glándula tiroides que durante mucho tiempo estuvo aletargada y que hoy empieza a despertar.

Si sufres de esta patología o cualquier otra te invito a que te cuestiones ¿para qué tu cuerpo ha desarrollado esa enfermedad? ¿Qué quiere contarte de tu persona que aún no sepas? ¿Qué emociones están asociadas a esa enfermedad?

El camino de la sanación siempre está dentro nuestro y quizás comience con una pregunta.

Te leo en comentarios,

Laura