Hace unos días hablaba con una amiga de toda la vida, que después de mucho tiempo se ha decidido a probar mis recetas porque buscaba comer más saludable y sentirse mejor.

De nada sirvieron mis charlas de 20 minutos al whatsapp durante estos años dándole la tabara, sólo cuando ella decidió que necesitaba un cambio, se puso manos a la obra.

Y aquí hago el primer subrayado: Los cambios sólo son posibles si parten de la persona, los de afuera son de palo.

Siguiendo con la historia, decidió que empezaría a prepararse nuevas opciones de desayuno para evitar picar cualquier cosa en el trabajo.

Y aquí vino la primer sorpresa.

Al nutrirse con alimentos de verdad, grasas buenas y proteínas su cuerpo recibió el combo perfecto para estar satisfecho durante muchas horas. Tanto que a su hora habitual de la comida, no tenía hambre.

¡Claro! Me manda un audio y me dice: ¡Escuchame! ¿Esto es normal? No tengo ni pizca de hambre.

Y yo con cara de ¡WOW! Le contesto con otro audio diciéndole esto que voy a contarte:

Hasta ahora nos han vendido la moto que tenemos que comer cada 3 horas, ósea unas 5 veces al día para que “supuestamente” nuestro cuerpo esté en constante funcionamiento y así estemos en gasto energético y lleguemos a la próxima comida sin tanto hambre.

Pero la cara B de esta vendida de moto es que en el entorno que vivimos la industria nos ha generado una necesidad y una solución, y los snacks que picamos entre horas se han vuelto más calóricos, con más azúcares, grasas y sal que una comida en sí misma.

Además nuestro cuerpo no necesita comer cada 3 horas, ya que cada vez que comemos se produce una pequeña inflamación que el sistema inmune necesita resolver.

Y no sólo eso, nuestro cuerpo (que es una maquinaria perfecta) necesita vaciarse por completo para realizar una operación de limpieza en el intestino grueso. Si le damos comida constantemente, esa operación de limpieza se cancela porque hay que poner en marcha otros mecanismos de digestión.

De ahí que los nutricionistas más actualizados hayan empezado a recomendar esperar un lapso de 5 horas entre comidas.

Entonces, ¿Los snacks o meriendas son el demonio?

NO. Consumir algo entre horas dependerá de muchos factores: cómo sea tu rutina habitual, el gasto calórico que hagas, la actividad física que realices, qué hayas ingerido antes, etc. Cada persona y cada cuerpo es único.

Pero puedes probar a desayunar, comer y cenar platos completos con comida de verdad.

Es decir, que en cada plato haya:

  • Hidratos de carbono: provenientes de cereales, frutas, legumbres o tubérculos.
  • Proteína: bien sea animal o vegetal.
  • Grasas: aceites, semillas, frutos secos o aguacate.
  • Y más del 50% del plato de verduras.

Y luego me cuentas si tienes ganas de picar entre horas.

Porque no se trata de comer “porque toca” o porque “es la hora” sino porque tienes hambre de verdad: es decir te rugen las tripas.

Llegar con hambre a la hora de la comida o la cena no es malo, por el contrario. Es señal que nuestro cuerpo está dispuesto y limpio para recibir los nutrientes que necesita. Lo que sí, debes contar con recursos en tu cocina que te permitan montarte un plato saludable.

Volviendo a la historia de mi amiga, finalmente me reconoció que otras veces se comía la fruta porque tocaba aunque no tuviera hambre. O comía medio día porque era la hora establecida. Y luego se sentía hinchada o molesta.

Y yo pregunto ¿Crees que siendo nuestro cuerpo humano tan perfecto, tenemos que sentirnos así?

La comida nos proporciona placer y nutrición.
Nos da el combustible para vivir la vida que queremos: reir, ir a buscar nuestros hijos al cole, estudiar, trabajar, descansar. Pero no está para hacernos sentir pesados, hinchados y desganados.

Si lo que comes te causa esos malestares: ¡CAMBIA! Prueba otra manera, una que se ajuste a cómo te quieres sentir.

Porque si te sientes bien, tienes energía para hacer cosas que te aportan y suman. Y no sé vos, pero yo elijo vivir una vida con sentido, con emoción y de disfrute.

Espero te haya servido esta historia que te he contado para inspirarte si estás pensando cambiar tus hábitos de alimentación para sentirte más saludable.

Cuéntame ¿Te habías parado a pensar en ello?

Te leo en comentarios,

Laura

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