La semana pasada te propuse para este año ir en búsqueda de un objetivo: real, flexible, sostenible en el tiempo, que se traduzca en acciones concretas y al que puedas darle profundidad que quieras. Casi nada!

Y así quedó la propuesta:

Incorporar hábitos saludables cotidianos trabajando cada mes un aspecto de nuestra persona en profundidad

Porque como te decía, si te planteas una meta que resuene en tu vida, tendrás en tu poder una brújula muy potente que te ayudará a conseguir lo quieres.

Este mes el aspecto a trabajar es el COMPROMISO
Si te perdiste el post anterior, haz click aquí

En nuestra charla dejamos unas preguntas abiertas para reflexionar ¿con qué estoy comprometido? ¿me acerca este compromiso a lo que quiero para mi vida?

Casualmente este fin de semana vi la película Joy y las mismas preguntas me venían a la mente viendo a la protagonista procastinar la decisión de ACTUAR.

Pensaba que una parte del compromiso se concreta cuando PASAMOS A LA ACCIÓN, a pesar de nuestros miedos, de nuestros comederos de cabeza, de las resistencias del entorno y del sentimiento de no voy a poder.

Mi compromiso personal este año se resume en dos palabras “SOLTAR” y “CONFIAR” Me entrego a la vida y pongo mi felicidad al servicio del presente, confiando en mi intuición y en mis capacidades.

Como ves el compromiso lo asumimos con nosotros mismos y sobre aquello que somos responsables.

No te marques como compromiso que tu pareja/amiga/o te acompañe a caminar todos los días para estar más saludable porque sola te da pereza, porque entonces tu compromiso dependerá de sus ganas y dejará de ser tu responsabilidad.

Sé que vencer la inercia, salir de la zona de confort y ACTUAR nos puede llevar días de pensarlo e inventarnos mil excusas para no hacerlo.

Por ello quiero contarte lo que me ayuda:

Desglosar el compromiso en acciones concretas y diarias.

Si tu compromiso es con tener más energía quizás te propongas: comer mejor, dormir más, hacer ejercicio, reducir el estrés, etc.

Ponerlas en marcha una a una.

Si esta semana te comprometes a comer más saludable, empieza por el desayuno y semana a semana implementa los cambios de manera progresiva en el resto de comidas.

Priorizar las acciones.

Yo empiezo por las más pequeñas y sencillas, porque cuando las consigo el subidón de energía que me da me ayuda a ir a por las siguientes y me siento invencible.

Calendarizo mis acciones.

Sé que suena un poco friki y estructurado, pero planificar el menú de la semana, por ejemplo, me permite reducir el tiempo que invierto en comprar, en cocinar y poder nutrirme de manera saludable para afrontar mis días de trabajo con energía.

Me permito fallar.

Esta es la que más me cuesta. Darme cuenta que no he cumplido con la promesa que me he hecho a mí misma me genera mucha frustración, por lo que estoy trabajando en ser compasiva y entender el fallo como parte del proceso de aprendizaje.

Contratar a alguien que me ayude.

Soltar amarras y confiar en mí para saltar al vacío es algo en lo que llevo bastante tiempo trabajando pero siento que hay algo que no termina de fluir, por lo que he pedido ayuda a un profesional de Biografía Humana que me acompañe en este proceso para que me muestre otro enfoque y así poder avanzar.

Comprometerte a incorporar hábitos saludables es comprometerte con vos, con lo que comés, con cómo y cuánto te movés a diario, con lo que pensás, con lo que sentís, con lo que haces de manera apasionada, con construir relaciones sólidas y sanas, con tu crecimiento personal, con ayudar a otros, con descansar, con vaciarse.

No se trata de algo volátil, se trata de acciones concretas que puedes hacer a diario y que marcan una diferencia en tu vida.

Comprométete contigo.
Elígete y Actúa.

¿Qué acciones te ayudarán a cumplir el COMPROMISO que has asumido?

Para reflexionar

Nuestras emociones juegan un papel importante cuando tomamos decisiones, siendo el sistema inmune nuestro “sexto sentido” para habilitarnos el cambio.

Cuando nos alimentamos mal, a base de productos procesados, azúcares refinadas, harinas industrializadas y lácteos le damos a nuestro sistema inmune más trabajo, ya que todos estos componentes activan las alarmas de “inflamación” y el sistema inmune es quien debe recurrir a desinflamar para reestablecer el equilibrio.

Un sistema inmune trabajando puede llegar a gastar casi el 55% de la energía total de nuestro cuerpo.

Y si nuestro sexto sentido se encuentra ocupado en apagar incendios, poca disponibilidad tendrá para facilitarnos un cambio, y a nivel corporal nos sentiremos cansados, desganados, menos tolerantes y veremos el lado negativo de las cosas.

En este contexto ¿Te parece que lo que decidas será lo mejor?

Quizás no puedas controlar los agentes estresores del ambiente que también activan el sistema inmune (como que te den una mala noticia), pero sí tienes control sobre lo que comes cada día siendo éste el punto de partida para ayudar a tu cuerpo y lo que te permitirá tomar mejores decisiones y ACTUAR.

¿Qué tal llevas lo de comer muchas verduras y tener platos coloridos?

Cuéntame con cuál te quedas.

REVOLUCIONA TU SALUD con mi cocina.
Recibe mi REGALO Especial de Bienvenida

Me uno a la comunidad