A mí me ha sorprendido bastante que el año se me haya pasado casi que en un chasquido de dedos. Me parece que fue ayer cuando estaba emocionada porque vinieran mis padres a pasar fin de año y luego mi hermana en verano y aunque en mi corazón sus visitas aún laten… el tiempo ha transcurrido. Sabés qué me hizo aterrizar de narices en el calendario? Entrar a un supermercado y que ya tuvieran los polvorones expuestos!! No me salían las cuentas pero sí: Noviembre está aquí otra vez.

En el último taller que ofrecí sobre Postres Saludables, se me olvidó comentarles a quienes asistieron que vinieran con hambre o al menos que trajeran un recipiente para poder llevarse algunos postres a casa y degustarlos con el desayuno del día siguiente. Igual apañamos unas servilletas y allí partieron más felices que perdices. Entre risas, porque no probaron todo lo que habíamos preparado, comentábamos que al comer más sano y con ingredientes naturales se come menos o al menos lo que ingerimos nos produce mucha más saciedad y si nuestro sistema hormonal funciona bien, la leptina, que es el STOP del cuerpo y la que nos dice que ya estamos satisfechos, nos avisa que con una porción ya nos hemos quedado a gusto.

Y al hablar de eso se me vino a la mente que cuando llevo tartas o alguna cosita dulce a una fiesta o evento de personas conocidas me suelen preguntar dos cosas: la primera ¿qué es? porque como siempre ando de inventos me tienen un poco de miedito y la pregunta siguiente es: osea que si es saludable no engorda no??? Es algo que me pasa casi el 100% de las veces y es inevitable no sonreír.
Tenemos tan metido y grabado a fuego el concepto de CALORÍAS = ENGORDAR o el concepto de que SALUDABLE = POCAS CALORIAS que creemos que porque algo tenga la etiqueta de “saludable” nos lo podemos devorar sin miramientos. Sé que estoy generalizando y exagerándolo un poco pero no es casual que me pase siempre.

Es verdad que es saludable, es verdad que están hechas con ingredientes naturales, es verdad que los endulzantes muchas veces son frutas… pero también es verdad que tienen calorías!

Ya sé… estás pensando que es un bajón ¿verdad? Pero dejame decirte que no todas las calorías son iguales aunque muchas marcas del mercado nos quieran vender esa idea.
No es lo mismo comerte una barrita hecha en casa que una comprada del super, no es lo mismo un bizcocho hecho por tus manos que uno comprado con cremas y e ingredientes artificiales. Son calorías, sí,  pero no de la misma clase.

Me habrás oído (leído) decir más de una vez la importancia de mirar a conciencia las etiquetas de los productos que consumimos. Sé que si sufres de alguna alergia o intolerancia mirarás las etiquetas con lupa, pero en muchos casos caemos en la trampa de quedarnos con el mensaje de marketing de “bajo en calorías” “bajo en grasas” “0% azúcares añadidos” “gluten free” pero cuando nos zambullimos para ver qué tienen nos encontramos con una cantidad de azúcares descomunal, grasas hidrogenadas, colorantes y conservantes para dar y repartir y más números de los que podríamos sumar.
Todos estos ingredientes están pensados para hacer un producto que quieras comer hasta acabarte el paquete, porque un subidón de azúcar al cuerpo le encanta, le da placer. Pero te aseguro que eso no te aporta salud ni bienestar.

¿La manzana es buena? Tiene fibra, azúcar (fructuosa)…. pero ¿a que no te comerías de una sentada 5 manzanas?
Pues lo mismo pasa con los dulces… si escogemos por ejemplo unas galletitas oreo a que si puedes comerte el paquete entero casi sin pestañear? Pero no te pasa lo mismo si te tomas un batido de plátano con nueces.

A mí me ha pasado que cuando he estado de viaje o en un evento y me ofrecen una tarta, por ejemplo, la he sentido más dulce que lo que mi paladar está acostumbrado, me ha producido acidez y muchísima sed. Y ahí es cuando me doy cuenta que mi cuerpo se ha adaptado a otras intensidades de sabores y por supuesto su respuesta no se hace esperar.

Una de las tartas de chocolate que preparo con verduras (si! Verduras) produce bastante saciedad al comer una sola porción y no te hace falta acabarte la tarta y rebañar con el dedo hasta la última porción de crema, porque no contiene ingredientes adictivos. Te das un gustito, te sentís satisfecho y además no disparás tu insulina, ni le metés grasas hidrogenadas a tu cuerpo.

Y aunque lo comentamos en el taller, lo rescato ahora: cuántas almendras naturales (que no hablo de las fritas y saladas) te comerías? Me juego la cabeza que con un puñado tendrías más que suficiente. Pero si a esas almendras las transformamos en harina y las usamos para hacer un bizcocho, en una porción te encontrarías con más cantidad de almendras que tan sólo un puñado.

¿Qué quiero decirte con todo esto? Que comerte una porción de un “antojo saludable” tiene unas calorías llenas de nutrientes pero que no es para devorarte una tarta entera ni para que sea la regla. Cuánto puedas comer dependerá de tu condición física, de tu actividad diaria y de la necesidad de calorías que tu cuerpo necesite ingerir. Yo suelo consumir más carbohidratos tipo muffins, tortitas, tartas por la mañana cuatro horas antes de entrenar o también como una excepción en festejos. Pero es más habitual que consuma frutas en el desayuno, como media mañana o de postre. La tarta de chocolate es la excepción, el gustito de la semana.

La sencillez y la simpleza, conceptos que parecen más complicados de lo que en realidad son, son los mejores amigos de nuestro día a día. Cuanto más sencillos y simples sean nuestros platos, es decir sin tantos ingredientes, sin tanta elaboración, sin tantos agregados, sin tanto saborizantes mejores serán.
Una mandarina es perfecta tal cuál es, podrá ser más ácida, más dulce, más jugosa, con más pepitas… pero es sencillamente perfecta. Ya… pero es que no queremos vivir a mandarinas con lo bueno que está el chocolate!!!!! 😉 Vaaaaaale, entiendo por dónde vas.

Pero déjame que te regale un último pensamiento:
Busca la simpleza y construye tu día de manera más fácil. Si tienes frutas variadas en casa tienes desayuno y meriendas para todos los paladares. Complementa las frutas con algunos frutos secos o un trozo de chocolate puro sin azúcares y voilá! ya no tienes que estar mil horas pensando ni elaborando platos.
Ahora el día que quieras un poco más de altibajos y complicaciones, ensúciate las manos y ponte de lleno en la cocina para hacer un postre, unas galletas o un bizcocho con ingredientes naturales elegidos por vos sin importar la dieta que sigas.
Y si no tienes ganas, no puedes o no sabes busca una panadería artesana en tu barrio que conozcas los ingredientes con los que trabaja, o al menos lee las etiquetas para saber con qué estás alimentando a tu cuerpo.

Saludable no es igual a pocas calorías. Saludable es igual a calorías con nutrientes que nos aportarán vitaminas, minerales, proteínas, carbohidratos y grasas de buena calidad.