Empezamos nuevo año y este espacio en Canela y Coco reabre sus puertas para que sigamos reflexionando y compartiendo hábitos que nos aporten salud y bienestar.

El objetivo es que tomemos consciencia cómo la comida, el movimiento y el conocimiento de quienes somos impacta en cómo nos sentimos.
Así que para mí es un gustazo que lo transitemos a la par.

¡Empezamos!

Me vas a permitir que comience haciendo un descargo personal que quizás compartas: si escucho o leo una vez más las palabras détox, excesos navideños y propósitos en la misma frase ¡ME DA UN SOPONCIO!

No sé si te habrás fijado pero los mensajes que nos invaden antes que termine el año son bonitos, llenos de sentimientos, comidas copiosas y reuniones familiares. Ahora bien cuando las fiestas pasaron, el mensaje se torna malévolo y culposo: te has pasado y ahora tienes que “volver a la rutina” ¡Siéntete mal! ¡Desintoxícate!

Fuera de broma, estos mensajes lejos de ser motivadores producen el efecto contrario. Nos generan una especie de positivismo irreal de ¡yo puedo conseguirlo! llevándonos a que nos planteemos propósitos tan exigentes y alejados de quiénes somos, que a la primera de cambio los abandonamos por el camino, y además nos sentimos frustrados por no haber podido alcanzarlos.

Creo que está genial aprovechar un momento del año como puede ser cuando finaliza para hacer balance y decidir qué haremos para alcanzar aquello que deseamos, siempre y cuando sea sostenible en el tiempo y vaya en consonancia con quienes somos.

Objetivos generalistas como: bajar de peso, perder los kilos de las fiestas, apuntarnos al gimnasio o dejar de fumar no significan nada si decidimos hacerlo porque desde fuera nos han hecho creer que eso es lo que hay que hacer en esta época, a base de promocionarnos zumos detox, planes para adelgazar o cuotas trimestrales de gimnasios.

Si tu salud realmente te preocupa, pregúntate ¿para qué quiero cumplir este propósito? ¿qué quiero conseguir? ¿Cómo me siento ahora y cómo me quiero sentir? ¿Cómo puedo conseguirlo siendo coherente con quién soy?

Y cuando te respondas estas preguntas y tengas uno propósitos HECHOS A TU MEDIDA entonces ¡Si! Lánzate a cumplir tu objetivo, que el éxito lo tienes asegurado.

Como soy una convencida que la mejor forma de llegar a donde queremos es mirarnos al completo: cuerpo, mente y emociones.

Mi propuesta desde Canela y Coco es proporcionarte durante el año diferentes herramientas que puedas aplicar a diario tomando decisiones en pos de tu salud: recetas, alimentos, pensamientos, terapias, lecturas y reflexiones.

El primer tema que te propongo es: REDUCIR EL CONSUMO DE AZÚCAR

Cuando hablamos de azúcar nos imaginamos los terrones en la azucarera o productos dulces. Incluso podrías llegar a pensar: “pero es que yo soy de salado, lo dulce me gusta poco”.

Te sorprenderá saber que desde hace unos años el azúcar se agrega a productos salados de manera indiscriminada.
Haz la prueba de coger un envase de tomate, kétchup, panes de molde o patatas fritas y lee la etiqueta donde pone hidratos de carbono, de los cuales azúcares xx gramos. Verás que el porcentaje de azúcar en relación a lo que el producto en sí pesa en algunos casos es elevado.

El punto clave en el alto consumo de azúcar está en la adicción que crea, ya que nuestro cerebro sabe los efectos estimulantes que le produce y por tanto nos pide cada vez más y más.

La industria alimenticia lo sabe y por ello la incluye en todos sus productos, sesgando además sus mensajes de marketing que nos instan al consumo desmedido y nos crean una dependencia que afecta el sistema hormonal y nos predispone a enfermedades como diabetes, resistencia a la insulina, hígado graso, etc.

¿Qué pasos puedes dar para reducir el consumo de azúcar en tu casa?

Arrancamos por algunos fáciles que puedes aplicar ahora mismo:

  1. Reduce o elimina el consumo de alimentos procesados: es decir todo aquello que encuentres listo para consumir o calentar por más que sea eco, bio, light o natural. Si tienes dudas lee en la etiqueta los ingredientes que contiene, si dice azúcar mejor no consumirlo.
  2. Reduce o elimina el azúcar que le echas al café e infusionesy no lo reemplaces por un edulcorante, que también tiene sus efectos negativos en el sistema hormonal (más adelante hablaremos de ello). Puedes ir reduciendo el consumo de a poco, pero no lo reemplaces por azúcar moreno, panela, ágave o siropes. Acostumbra el paladar a los sabores tal y como son.
  3. Elimina el consumo de azúcar en formato líquido: con esto me refiero a zumos empaquetados, alcohol, refrescos, bebidas saborizadas, bebidas energizantes. Incluso aquellas que tienen edulcorantes.
  4. Elimina snacks procesados tipo patatas fritas, que no aportan nutrientes ni brindan saciedad, pero te garantizan que no pararás hasta que termines la bolsa.

Con estos cuatro puntos tienes para empezar un nuevo camino hacia la reconstrucción de tu salud. Recuerda que lo importante no es pasar de un extremo al otro, sino hacer el cambio de forma sostenible.

Si hoy tu consumo de azúcar está en un nivel 10 no pretendas que esté en 1 de la noche a la mañana, a menos que por prescripción médica tengas que hacerlo. Ve dando pasos firmes y mantenlos en el tiempo.

La semana que viene seguimos con más ideas para reducir el consumo de azúcar camuflada en los alimentos.

En este proyecto de sinazucar.org puedes tomar consciencia de forma visual el equivalente de azúcar que ingieres cada vez que eliges determinados productos.

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