La semana pasada te propuse comenzar el año llevando una idea beneficiosa para nuestra salud a la práctica: Reducir el consumo de azúcar.

Algo que parece sencillo y de sentido común, ha traído tela entre los suscriptores, ya que en las acciones cotidianas se han encontrado con varios contratiempos.

Hoy hablaremos de algunos de ellos por si estás pasando por lo mismo, y te dejaré algunas propuestas para que pongas en práctica durante esta semana. ¡Allá vamos!

El consumo de azúcar no es una “pequeña parte” de nuestra alimentación.

Al revisar las etiquetas, esta ha sido la gran sorpresa para muchos: el azúcar está camuflada en casi todos los “productos” que compramos, y la lista no es corta:
Mermeladas, mieles refinadas, productos de panadería por muy artesanal que sean, postres, yogures, zumos, batidos, enlatados, encurtidos, embutidos, chocolates, panes de molde, cereales refinados, frutos secos, snacks, etc. Y si ves ni siquiera he mencionado platos preparados, rebozados, o listos para consumir.

Es entendible que a veces por los tiempos que manejamos y la vida que tenemos, consumimos productos que a priori nos resuelven sin embargo, son un lastre de nuestra salud y energía.

¿En qué nos ha perjudicado toda esta azúcar camuflada que estábamos consumiendo sin saberlo? 

Que hoy cuando queremos reducir su consumo, las cosas nos parezcan muy insípidas e incluso más amargas de lo que son en realidad. Nuestros sensores del dulzor están desregulados.

El azúcar refinada, no es un alimento ya que no tiene vitaminas, enzimas, minerales, fibra, etc.

Es una sustancia química pura, extraída de fuentes vegetales y con el único objetivo de generar un estado placentero.

Como ves, una porción de bizcocho de la abuela un domingo con el azúcar de toda la vida no es el tema que nos ocupa. Sino los efectos físicos y emocionales que el azúcar consumido en exceso y sin que nos demos cuenta nos está generando alteraciones en nuestro cuerpo y adicción.

MI PROPUESTA

  • Lee las etiquetas: infórmate y decide con consciencia aquello que quieres consumir.
  • Reorganiza tu compra, procurando que el 80% de la misma sean productos frescos sin preparación: frutas, verduras, huevos, pescados, carnes sin estabular, frutos secos naturales, granos y cereales.

Nuestra compra es el punto de partida de una revolución económica, ya que con nuestro dinero votamos para que determinados productos se sigan produciendo en el mercado.

Más allá de las políticas del gobierno, te invito a que te empoderes ya que con pequeños cambios en nuestro ámbito de actuación podemos conseguir grandes cosas.

Alternativas al azúcar para endulzar

Este planteamiento ha sido recurrente: Aunque mi objetivo sea tomarme el café solo sin azúcar, ¿qué puedo usar mientras voy caminando hacia el objetivo?

Y ahí otra vez surge un dilema: La industria alimentaria sabe de la predilección de nuestro cuerpo por el dulce y por tanto nos da opciones que a priori son más naturales y sanas, pero estamos cambiando algo no necesario por otro menos necesario, con la única finalidad de que sigamos consumiendo.

Como ves el azúcar es camaleónica.

Si hoy le ponemos 2 cucharadas de azúcar al café y las reemplazamos por ágave, siropes, etc, el efecto sigue siendo el mismo. Que es preferible una sustancia antes que otra, dependerá de los requerimientos nutricionales de cada uno según su salud, estado físico, etc.

La reflexión a la que te invito es:
El café por naturaleza es amargo al igual que el cacao, si me lo tomo con azúcar:

¿realmente me gusta el café o el azúcar que le pongo?

La idea es que nuestro consumo sea lo más natural posible.

Lo dulce es dulce, por ejemplo una fruta.

Lo amargo es amargo, como el caso del café.

Entiendo que pasar de 100 a 0 es difícil, pero la buena noticia es que si reduces el consumo de productos procesados y comienzas a alimentarte con comida real, tu nivel de tolerancia al azúcar irá disminuyendo. No necesitarás que algo esté cargado de azúcar para que te sepa dulce.

¿Qué otras opciones naturales tienes?

  • Stevia natural: puedes comprar las hojas o bien el extracto natural de la planta. Tiene un intenso sabor dulce a regaliz, con un dejo amargo al final. Las hojas se infusionan con agua caliente, pasados unos minutos se retiran y se usa el agua resultante. El extracto se usa directamente, y debes regularlo según tu paladar.
  • Miel natural:puede ser un sustituto pero con moderación.
  • Canela en polvo o en rama:realza los sabores de las infusiones y del café y destaca las notas más dulces.
  • Azúcar de coco:sigue siendo azúcar obtenida a partir de procesar la carne del coco, pero puede ser una opción.

De los edulcorantes hablaremos en otro post, ya que merecen una explicación detallada.

La semana que viene seguimos hablando sobre cómo reducir el consumo de azúcar con cosas sencillas y prácticas que puedas aplicar desde ya.

REVOLUCIONA TU SALUD con mi cocina.
Recibe mi REGALO Especial de Bienvenida

Me uno a la comunidad