Coloca los dátiles de la masa en una procesadora de alimentos para triturarlos y dejarlos hechos una pasta.
TRUCO: mójalos primero con agua tibia para que se ablanden y te sea más fácil luego triturarlos.
Vierte tu pasta de dátiles en un cuenco, junto con el resto de ingredientes de la base. Integra todo bien con las manos hasta que quede una masa homogénea.
Enciende el horno y precalienta a 180º calor arriba y abajo. Pon un papel vegetal o de horno sobre una bandeja para horno.
Coloca la masa sobre la encimera/mesada y con la ayuda de un palo de amasar extiende hasta que te quede de un grosor de 1 cm aproximadamente. Yo he puesto un poco de harina de arroz sobre la encimera para evitar que la masa se pegue. No te pases con la harina, sino quedarán tus tapas de alfajores demasiado duras.
Coge el molde circular y corta la masa en tapitas. Coloca las tapitas en la bandeja dejando un poco de espacio de separación entre ellas porque crecen un poquito con la levadura y así evitamos que se peguen unas a otras. Recoge los restos de masa, vuelve a estirar y sigue cortando tus tapitas. Repite el proceso hasta que hayas usado toda la masa.
Introduce en el horno, a una altura media y cocina durante 8 a 12 minutos. En mi horno tardaron 12 minutos en hacerse. Dependerá del grosor y de cuánto caliente el horno. El punto es que queden cocidos pero no dorados, ni quemados. Ya que la gracia es que se desarmen un poquito al comerlos porque queden tiernos.